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José Luis Orella presenta en Terra Ignota Con denominación de origen
José Luis Orella conversa con Terra Ignota sobre Con denominación de origen, un recorrido por más de dos mil años de historia española a través de sus alimentos, sus recetas y sus costumbres. ¿Qué puede contar un plato sobre la historia de un país? Mucho más de lo que parece. La gastronomía habla de conquistas y rutas comerciales, pero también de religión, identidad, vida familiar, diferencias sociales y encuentros entre culturas. José Luis Orella, autor de Con denominación de origen. Una historia de España a través de su gastronomía, ha participado en una extensa conversación con el equipo de Terra Ignota para recorrer algunos de los temas y curiosidades que aparecen en el libro. La charla comienza en la Antigüedad, con los fenicios, la pesca del atún y las almadrabas, y continúa con la herencia romana del cereal, el aceite y el vino. A partir de ahí, Orella explica cómo los distintos pueblos que pasaron por la península fueron dejando su huella en nuestra mesa: los productos llegados de Oriente, la riqueza de las huertas andalusíes o la presencia del cerdo como alimento fundamental y signo de identidad en la España medieval. Uno de los grandes momentos de esta historia se produce con el descubrimiento de América. La llegada del tomate, la patata, el maíz, el pimiento o el cacao transformó para siempre la cocina española y europea. Al mismo tiempo, España llevó al otro lado del Atlántico sus cultivos, sus animales y sus propias formas de cocinar, dando lugar a un intercambio gastronómico que alcanzaría también Filipinas y otros territorios de Asia. Durante la conversación se aborda además el valor social de la comida. Platos como el cocido o la paella no fueron concebidos únicamente para alimentarse, sino también para compartir. Sentarse alrededor de una mesa crea comunidad, fortalece los vínculos familiares y convierte la comida en un momento de encuentro. Desde los ágapes de los primeros cristianos hasta la olla compartida por los soldados de los tercios, comer juntos ha sido una manera de reconocerse como parte de un mismo grupo. También hay espacio para hablar de la cocina de aprovechamiento, de la importancia de los monasterios en la conservación y transmisión de recetas, de la Europa del vino y la cerveza, o de la progresiva pérdida de las tradiciones locales frente a una gastronomía globalizada y cada vez más uniforme. Una conversación amena, llena de anécdotas y curiosidades, que demuestra que conocer lo que hemos comido es también una manera privilegiada de comprender quiénes somos. La historia de España también se cuenta a la mesa